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 ¿Cuál será el destino del gigante Costa Concordia?
21 de enero de 2012 11h07 {data}2012-01-21{/data}{hora}11:07{/hora} {data}2012-01-21{/data}{hora}11:08{/hora}

El crucero Costa Concordia naufragó el viernes 13 de enero en Italia.. Foto: EFE

El crucero Costa Concordia naufragó el viernes 13 de enero en Italia.
Foto: EFE

Se piensa en recuperar el barco y reflotarlo, lo que sería la solución más elegante y barata, pero también la más complicada, según explican expertos.

< El crucero Costa Concordia yace sobre una roca frente a la isla italiana de Giglio, y todavía no está claro qué es lo que sucederá con el gigantesco navío, que naufragó el viernes 13 de enero. Se piensa en repararlo, pero también en desmontarlo y transportarlo por partes. "Esas son las dos posibilidades", dice Stefan Krüger, profesor de ingeniería naval en la Universidad Técnica de Hamburgo-Harburg.

El éxito de la idea de hacer que el crucero vuelva a navegar depende de diversos factores. Sobre todo, se debe poder obturar la gran hendidura en el casco, que mide cerca de 70 metros de largo. Además, se deben soldar otras numerosas aberturas y bombear el combustible de los tanques. "Recién cuando el barco esté completamente sellado se podrá extraer el agua de su interior para volver a enderezarlo", explica Krüger. Y eso es un enorme desafío, pero no es un imposible.

¿CÓMO REMOLCARLO? Cuando el transbordador Herald of Free Enterprise encalló en 1987 frente a la costa belga en un banco de arena a nueve metros de profundidad y quedó volcado, fue posible reflotarlo. Se colocaron 16 pontones y se los fijó con cemento en el fondo del mar, y sobre ellos se montaron las grúas. De ese modo, se logró levantar el barco y luego remolcarlo, algo que podría funcionar de manera similar para el Costa Concordia.

Las empresas encargadas de reflotarlo podrían incrustar pontones macizos en el fondo marino del lado del casco del barco, sobre los cuales se intentaría volver a erigir al coloso, elevándolo con ayuda de gigantescas cintas. Y con enormes almohadones neumáticos se le podría dar más impulso.

Pero todo eso sólo funcionaría si las investigaciones dan por resultado que el crucero aún es lo suficientemente estable y si se lo puede remolcar por medio de cadenas especiales antes de enderezarlo. Se trataría de un esfuerzo de enorme magnitud, ya que el Costa Concordia mide 290 metros de largo y pesa más de 114.000 toneladas. Como comparación: el Herald of Free Enterprise medía la mitad de esa longitud y pesaba "sólo" 8.000 toneladas.

El procedimiento tomaría, de acuerdo con estimaciones del experto en ingeniería naval, varios meses. "En principio, se podría reparar el crucero para que vuelva a navegar", dice Krüger. Pero agrega que duda que alguien quiera volver a viajar en él. Es muy probable, señala, que el Costa Concordia se convierta en chatarra.

PODRÍA PARAR EN LA BASURA

Si el barco sufrió demasiados daños y es demasiado inestable como para levantarlo y remolcarlo, se lo fragmenta cortándolo en partes de miles de toneladas cada una por medio de cables de acero con punta de diamante. Con ese tipo de cables también se desguazó el Kursk, un submarino ruso accidentado.

Las partes se remolcan con una grúa especial y se transportan por barco a depósitos de chatarra. Pero un operativo de ese tipo duraría aún más que sellar, remolcar y enderezar el crucero. "De uno a dos años", señala Eyk-Uwe Pap, especialista en labores de rescate en la compañía Baltic Taucher, de Rostock. A eso se suma el hecho de que antes de desguazar el barco, se debe extraer el combustible de los tanques. Y también eso es más difícil de lo que parece, ya que el diesel tiene, a 10 grados de temperatura, los que se registran en la costa de Italia, la consistencia de la brea, y es por eso que, antes de bombearlo se lo debe calentar para que vuelva al estado líquido.

El método que se pondrá en práctica para el rescate del Costa Concordia es todavía objeto de especulaciones, pero se decidirá en los próximos días. Y el tiempo tiene un rol muy importante. Las tormentas, el viento y la marejada podrían hacer que el barco se mueva, lo cual podría convertirse en una catástrofe si queda fuera de todo control y se desliza de las rocas hacia las profundidades del mar. Eso complicaría y encarecería aún más las tareas de salvataje. Y es probable que ya no se lo pueda rescatar, supone Stefan Krüger. De ser así, se lo abandonaría en el mar.

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