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Violencia y racismo en Sucre desatan repudio general

Reproducción
Manifestantes locales despliegan banderas en Sucre, en oposición a la visita del presidente Morales y del apoyo indígena.

Helen Álvarez Virreira
La Paz, Bolivia

Los vejámenes inflingidos hace unos días contra un grupo de campesinos por parte de grupos violentos en la ciudad de Sucre, capital de Bolivia, fueron condenados y repudiados de forma generalizada, por tratarse de una expresión brutal de racismo. Oficialistas y opositores, organizaciones indígenas y de derechos humanos, la Iglesia Católica y la población boliviana en general, como no había ocurrido en más de dos años de gobierno, coincidieron al reprochar la actuación de grupos de jóvenes que atacaron a campesinos que esperaban el arribo del presidente de la República, Evo Morales.

Los agresores respondieron a la convocatoria de las autoridades municipales y cívicas de Sucre, para impedir que el primer mandatario asista a los actos cívicos por la efeméride del departamento de Chuquisaca, que se recuerda el 25 de mayo, ya que le habían puesto como condición que pida perdón por los hechos de violencia ocurridos en noviembre del año pasado, durante el proceso de aprobación del proyecto de Constitución Política del Estado.

Sectores campesinos afines al Gobierno acudieron a Sucre para acompañar al Presidente, quien finalmente suspendió su visita y ordenó el repliegue de militares y policías a fin de apaciguar a los manifestantes. No obstante, esos manifestantes, en su mayoría jóvenes universitarios, persiguieron a dirigentes indígenas y campesinos, y capturaron a unos 30, que fueron prácticamente arrastrados hasta la plaza principal, donde los obligaron a quitarse la ropa, a arrodillarse y a portar banderas de la región. Las organizaciones de derechos humanos calificaron esas acciones como "delitos de lesa humanidad", por fomentar acciones de violencia y racismo.

La periodista Marianela Paco Durán, de radio Aclo-Sucre, también fue atacada mientras cubría la persecución de los campesinos. La rociaron con alcohol, lo que le hizo temer por su vida, según relató a la red de Escuelas Radiofónicas de Bolivia (Erbol). En un comunicado, esta red responsabilizó de este hecho "a Aydée Nava, la alcaldesa de Sucre, al presidente del Comité Interinstitucional, Jaime Barrón, al presidente del Concejo Municipal, Fidel Herrera, y al funcionario del municipio de Sucre, Tommy Durán, por haber convocado a grupos violentos con el fin de agredir y destilar odio contra personas que no comparten su línea ideológica".

Los enfrentamientos dejaron al menos medio centenar de heridos, entre los cuales, según versiones de las mismas personas afectadas, estaban también quienes trataron de impedir los vejámenes. Según la Federación de Campesinos de Chuquisaca, que se encuentra en estado de emergencia, hay 15 campesinos desaparecidos. Ahora, sectores campesinos exigen la renuncia de las autoridades municipales y del Rector de la Universidad Mayor San Francisco Xavier. Rufo Calle, dirigente de la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia, anticipó que iniciarán movilizaciones en los próximos días. Simultáneamente, varios congresistas anunciaron que convocarán al Fiscal de la República para que informe sobre las investigaciones y acciones a seguir. En tanto que el Gobierno interpondrá una demanda internacional contra los instigadores al racismo.

Terra Magazine conversó también con el sociólogo Arturo Villanueva Imaña, especialista en el campo de los derechos de los pueblos indígenas.

Entrevista

Terra Magazine: ¿Cómo se puede explicar lo sucedido en Sucre contra los campesinos?
Arturo Villanueva Imaña: Es complejo. Hay una sobrecarga de racismo, exclusión y xenofobia acumulada en Sucre que, eventualmente, está dirigida hacia la población indígena y campesina. La demanda de capitalidad, una reivindicación histórica que puede ser comprensible, ha aunado a la población urbana, que ha identificado en los campesinos a un sector enemigo de esta reivindicación por considerar que tienen afinidad con el gobierno indígena. Ese es el origen del problema, una especie de asociación equivocada de ideas y de actores que se traduce en una práctica revanchista. También hay que recordar que, lamentablemente, la población sucrense siempre ha reivindicado el criterio de la sangre azul. Lo preocupante es que se haya expresado de esta manera. Se están cerrando las posibilidades de diálogo, de interculturalidad, de relaciones horizontales, de respeto recíproco, de respeto por la alteridad. Desde cualquier punto de vista es criticable, cuestionable, reprochable, además de juzgable, claro. Y esa violencia viene de un grupo de personas o sectores que, se supone, tienen un mayor grado de educación.

Terra Magazine: ¿Usted cree que toda la población sucrense tiene ese criterio racista?
Arturo Villanueva Imaña: Hay una manipulación de intereses oscuros que digitan una reivindicación regional, y también intereses locales que manipulan ideas y criterios de pequeños sectores. De todas maneras, éste sería motivo más bien de una investigación cercana y rápida que podría darnos más luces.

Terra Magazine: ¿Cómo es posible pensar en un cambio en el país con esas manifestaciones de racismo?
Arturo Villanueva Imaña: Los bolivianos deberíamos comprender que, de todas maneras, hay una amplia base social que ha votado y que mantiene el criterio de cambiar las antiguas prácticas políticas y los patrones de comportamiento. Sin embargo, no ha habido la capacidad -y no estoy identificando un protagonista, un culpable-. Los bolivianos, en general, no hemos sido capaces de incorporar todas nuestras demandas en una agenda mínima, y no como exigencia, no de forma impositiva como antes, cuando una reivindicación tenía que darse sí o sí. El gobierno de Evo Morales tampoco ha tenido la capacidad de recuperar esas demandas en una plataforma mínima que recupere esas reivindicaciones que son justas. Hay sectores que se sienten excluidos y que están siendo manipulados, entonces todo lo que se plantea termina ofendiendo y excluyendo a los demás. No hay una plataforma común, hay un parapetamiento de grupos que consideran que tienen la verdad.

Terra Magazine: ¿Bolivia es racista?
Arturo Villanueva Imaña: Definitivamente, sí lo es. Y esta pregunta no es para alguien que puede considerarse un experto, son los hechos los que muestran esto. No hay un solo racismo, hay diversos tipos de racismo, incluidos los que se originan en el indigenismo mal comprendido.

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